¿Dónde lo dejé?

Hoy se terminó. No estoy satisfecho. No funciona, no respondo ante los problemas, los obstáculos de este mundo. Hoy se colmó mi paciencia. Hoy decidí devolverme, pero, maldita sea, no encuentro el ticket.
Sabemos que es difícil recordar el lugar donde uno guardó el ticket de esa cámara que deja de funcionar a las dos semanas de la compra, o de esa videocasetera que se traga la cinta de tu película favorita, pero… ¿has pensado dónde empezarías a buscar el ticket de ti mismo en caso de querer una devolución?
En eso consiste hoy mi agonía. Quiero devolverme, pero no encuentro mi ticket.
¿Cómo se puede perder una cosa así?
Quizá lo perdí en un vagón del metro, lleno de gente que llega tarde a cualquier lado, gente indignada, que lucha cada segundo con empujones para conseguir medio metro cuadrado en el que poder mantenerse de pie. Quizá fue allí, es un lugar común para perder el ticket de uno mismo.
Quizá lo perdí mientras caminaba, en esos días que lo único que se quiere hacer es estar solo, y oir el sonido de los pasos al caminar por la calle. Tal vez fue en ese momento cuando perdí el ticket
Quizá se cayó aquella vez que me empujaron en la manifestacion del centro, donde, seguro, se agandallaron mi cartera a la par que gritaba: NO EMPUJEN BOLA DE ·$%&. Quizá el ticket estuviera en esa cartera, junto a mi credencial del "Grupo Pro Tolerancia".
Quizá cuando aquel entrenador me gritó frente a todos que no podía dar la talla, y yo me mordí la lengua sin explicarle las razones de mi cansancio. Quizá lo perdí junto con la dignidad.
O cuando vi en plena calle a aquellos dos muchachos peléandose con furia y yo corrí a cambiarme de acera… Recuerdo que algo se me cayó del bolsillo. Quizás fue mi ticket, pero no me atreví a retroceder.
O cuando la chica de mis sueños dijo que lo nuestro no podía seguir y resignado fui a llorar a casa. Distracción total para perder cualquier cosa.
O cuando se cayó aquel folder donde guardaba algo más que mi futuro, pero no le di importancia y seguí mi camino. No hay duda que algo dejé atrás y lo pasé por alto.
O cuando me crucé con un amigo de la infancia hace poco, y por no saber qué decir evité su mirada, como si se tratara de un desconocido.
O quizá fue en aquel billar. O algún sábado en la noche estando en casa mirando la televisión en el sillón. O cuando decidí no involucrarme en la pelea de mis amigos para no crear resentimientos.
Todas son ocasiones para perder el ticket. El hecho es que no lo encuentro y no puedo devolverme.

1 salva a los pingüinos:
hoy me quedé dormida en la tarde, y soñé que te volvias de color azul, y yo amarillo, y necesitabamos encontrar al color rojo para salvar a la humanidad de un terrible fin sin color ...al final el color rojo era Rico, y juntos salvamos al mundo ...te digo que esa película me hizo algo alan, me hizo algo... =|
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